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La académica de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile, Claudia Stange, derriba algunos mitos y resuelve algunas dudas alrededor de los alimentos provenientes de plantas transgénicas.

Los transgénicos son aquellos organismos genéticamente modificados en los que se ha introducido genes externos provenientes de otras plantas, de bacterias o de levaduras, con el objetivo de otorgarle una característica que no tiene la planta que se está modificando. De esta forma, se puede mejorar su resistencia a los herbicidas, o a un patógeno en particular.

En el caso de Chile, esta industria se limita al cultivo y exportación de semillas, pero en su entorno se levantan diversas sospechas y miedos en torno a los alimentos provenientes de plantas transgénicas. Al respecto, la académica de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile, Claudia Stange, indicó que “no hay alimentos frescos transgénicos en nuestro mercado, es importante saber que de las plantas con DNA transgénico se generan productos como aceites o azúcares que no son transgénicos per se, y de ellos se preparan alimentos”.

Para Stange, “la generación de plantas transgénicas viene a apoyar estrategias tradicionales de cruzamientos dirigidos entre especies, que buscan generar nuevas variedades con distintas características particulares, por ejemplo, plantas resistentes a herbicidas o pesticidas, de manera que puedan resistir por si solas a insectos o patógenos que dañan las plantaciones, o que los agricultores puedan utilizar menos agroquímicos tóxicos en los cultivos”, afirmó.

Derribando mitos

La académica señaló que en Chile no existe una fruta o verdura fresca que sea producto de manipulación genética. Productos como los tomates, uvas o mandarinas sin pepas disponibles en el país no tienen relación con transgénicos. “Todo esto se ha obtenido a través de cruzamiento tradicional de plantas“.

La experta dijo que el procedimiento para producir plantas transgénicas se salta las etapas donde las estrategias tradicionales de cruzamiento no funcionan. “Cuando en una especie concreta no hay ninguna planta que sea resistente a un virus en particular. En ese caso se introduce un fragmento de DNA que opera como una vacuna”.

Otro mito que rodea a los productos derivados de plantas transgénicas son los posibles efectos colaterales que puedan generar en la salud de las personas. En relación con este tema, la académica descartó la existencia de informes concluyentes al respecto, y llamó la atención sobre las deficiencias de algunos documentos que han circulado al respecto. “Los trabajos que defienden esta posición se han hecho sin controles que permitan verificar sus conclusiones, y se han realizado en base a material de plantas que no son comerciales, sino que generadas en laboratorio para investigaciones concretas. Generar alarma en base a material de uso científico que no se relaciona con la comercialización no corresponde”, afirmó.

En la misma línea, la académica de la Facultad de Ciencias hizo la distinción entre la generación de una planta transgénica para estudiar un gen en el marco de una investigación científica, y la producción de plantas con objeto de nutrir el mercado alimentario, ya que existen una serie de etapas intermedias que analizan la existencia o no de propiedades tóxicas o alergénicas, con normas de bioseguridad y análisis vivo sobre los elementos en cuestión.

Vacíos legales

Un tema que preocupa a la académica Stange es la débil legislación que existe en nuestro país en materias como cultivo, comercialización y etiquetado de transgénicos. “Últimamente se está analizando nuevas técnicas de mejoramiento genético como el NBT (New Breeding Techniques), en las que se usa ingeniería genética que no deja genes exógenos en la planta, y se han realizado reuniones con representantes de toda Iberoamérica para tomar medidas consensuadas de cómo legislar al respecto”, destacó.

Junto con ello, llamó a resolver una incongruencia en las leyes nacionales que permiten cultivar, cosechar y exportar plantas transgénicas, con alrededor de 25 0 30 mil hectáreas dedicadas a esto en el país, pero sin orientar parte de la producción al consumo interno, lo que deja vacíos que resulta urgente cerrar.

Fuente: www.chileglobalbiotec.cl