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Al hablar de patrimonio, es muy fácil relacionarlo a los edificios, las iglesias y los monumentos que hay en las ciudades, a pesar que otras construcciones, como centrales hidroeléctricas, estaciones de trenes, hospitales y observatorios astronómicos, también representan este valor.

Con el objetivo de acercar este patrimonio a la ciudadanía, un equipo de investigadores de la Universidad Andrés Bello creó Lugares de Ciencia, un sitio web que, a través de un registro histórico y visual, rescata el pasado de 31 lugares de Santiago en donde ocurrieron grandes avances científicos y tecnológicos para la sociedad chilena de los siglos XIX y XX y que todavía se pueden visitar.

Sobre este proyecto conversamos con María José Correa, historiadora y directora de Lugares de Ciencia.

   

“La ciencia no es solo de laboratorios…”

Casa de Orates – Casa de Orates. Fachada principal. Movimiento de la Casa de Orates de Santiago en el primer semestre de 1899. Santiago- Imprenta Valparaíso, 1900. Cortesía Lugares de Ciencia.

Las transformaciones científicas y tecnológicas que tuvieron lugar en Santiago son mucho más cercanas a la ciudadanía que lo que comúnmente se piensa. Si a esto se le agrega que los lugares en donde ocurrieron todavía existen, es posible reconocer que muchas veces la gente pasa por estos edificios sin saber un poco más de su pasado, y por ende, de su gran valor histórico y patrimonial.

Por este motivo, María José nos cuenta que junto a su equipo quiso acercar el acontecer científico y tecnológico al común de la gente, ya que considera que “la ciencia no es solo de laboratorios, sino que es transversal a la sociedad en lugares concretos”, en relación a que éstos lugares son aquellos edificios que actualmente se pueden conocer en nuestra ciudad.

En base a esto, una de las metas de Lugares de Ciencias es que la gente visite estos lugares y con ello puedan reproducir las experiencias de más de 150 años -en algunos casos- y reconozca los procesos de cambio que vivieron las ciudades chilenas.

Para lograrlo, los investigadores, que pudieron desarrollar su proyecto con el financiamiento de Explora Conicyt, contactaron a archivos visuales, bibliotecas y organizaciones, quienes les entregaron fotografías antiguas que les permitieron crear un gran registro visual.

Así, la idea es que la ciudadanía aprenda a mirar la ciudad desde los cambios que le dieron su carácter actual y, en palabras de María José, los considere como recursos interpretativos que mantienen un enorme valor.

31 lugares de ciencia

Portada Lugares de Ciencia.

Como uno de los objetivos centrales del proyecto es que la ciudadanía conozca el patrimonio científico y tecnológico que hay en Santiago, desde un principio la selección de los lugares estuvo dada por aquellos lugares que existen y que se pueden visitar, tales como centrales hidroeléctricas, estaciones de trenes, hospitales y observatorios astronómicos, entre otros.

Teniendo esto en cuenta, el equipo elaboró una lista con 31 lugares que se construyeron entre 1850 y 1940, y que se clasificaron en seis categorías: Energía, Comunicaciones, Territorio, Salud, Industria y Transportes.

Durante el desarrollo del proyecto, María José tuvo la oportunidad de visitar la gran mayoría de los lugares, lo que le permitió comprobar que, casi todos, siguen cumpliendo su función inicial y que solo algunos de ellos tienen el acceso al público un poco más restringido.

Tal es el caso del Observatorio Manuel Foster, ubicado en el cerro San Cristóbal, que si bien permanece cerrado al público, la historiadora aclara que la gente lo puede visitar, por ejemplo, para el Día del Patrimonio Cultural.

Observatorio Manuel Foster – Vista general al Cerro San Cristóbal con observatorio Manuel Foster. Archivo Parque Metropolitano. Cortesía Lugares de Ciencia.

En el sitio, cada uno de los lugares se presenta con una serie de fotografías históricas, una reseña histórica en donde se cuenta, por ejemplo, el año en que se construyó y los principales avances científicos o tecnológicos que allí se desarrollaron. Además, es posible conocer la ubicación de cada uno de estos lugares en un mapa en donde están geolocalizados los 31 lugares.

Según nos cuenta María José, decidieron no crear circuitos porque estos habrían estado determinados por los límites antiguos de la ciudad, lo que se puede ejemplificar con el Hospital El Salvador, el que a fines del siglo XIX era un sanatorio construido en las áreas rurales de lo que hoy es Providencia y que está en medio de la ciudad.

Sin embargo, la historiadora nos cuenta que de todas maneras es posible identificar recorridos que reflejan en qué lugares se concentraron ciertos desarrollos científicos y tecnológicos. Así, es posible ver que en Avenida Independencia predominaron las construcciones destinadas al desarrollo de la Energía y la Medicina, mientras que Franklin, comenzó a gestarse como un sector de industrias.

Los cambios urbanos en imágenes

Presentación de Energía en Lugares de Ciencia.

Entre las seis categorías del sitio, María José considera que la de Energía es la que, por un lado, mejor representa los cambios que tuvo la ciudad a principios de siglo XX producto del crecimiento de la población y de las industrias.

Por otro, este eje demuestra cómo rápidamente la gente fue adoptando los avances tecnológicos en su día a día y comenzó a usar nuevas soluciones para la vida en la ciudad que surgieron en base a la electricidad, como el alumbrado público, los teléfonos y los tranvías.

A partir de esto y durante la investigación, a María José le llamó bastante la atención que en la publicidad de inicios del siglo XIX, estos nuevos desarrollos se usaran en la publicidad de una manera en que hoy no sería aceptado por la ciudadanía.

Publicidad Central Eléctrica Mapocho. Chile descripción física, política, social, industrial y comercial de la República de Chile. Santiago Editor Carlos Tornero, 1903, 130. Cortesía Lugares de Ciencia.

Esto porque encontró imágenes en que las industrias, llenas de humo, eran difundidas como algo que estaba por encima de la calidad de vida de la población. Sin embargo, más que criticar este aspecto, la historiadora cree que a través de las fotografías podemos entender la ciudad en donde vivimos y con esto aprender a reconcocer las transformaciones que tuvo.

Santiago sí tiene más Lugares de Ciencia

Correo Central – Postal Correo Central. Gentileza Santiago Nostálgico. Cortesía Lugares de Ciencia.

El buen recibimiento que ha tenido Lugares de Ciencia durante el año que lleva en funcionamiento, ha llevado a María José y a su equipo no solo a considerar nuevos lugares para ser incluidos en el sitio, sino que a darle un giro al proyecto.

Si bien todavía no está definido, tienen varias ideas con las que buscan acercar aún más esta información a la ciudadanía y con ello lograr que la gente reconozca el valor patrimonial que guardan los edificios en donde comenzó el desarrolló científico y tecnológico de Santiago.

Para conocer la historia de cada uno de los 31 Lugares de Ciencia, los invitamos a visitar el sitio del proyecto.

Fuente: www.plataformaurbana.cl