Investigadores molestos por baja en presupuesto de ciencia para 2018

Investigadores molestos por baja en presupuesto de ciencia para 2018

Informe de Unidad de Asesoría Presupuestaria del Senado indica que el monto total destinado a ciencia, tecnología e innovación disminuirá 2,2%, lo que aleja al país de la meta de llegar al 1% del PIB.

Chile es el país de la Ocde que menos invierte del PIB en ciencia. Sólo destina el 0,38%, lejos de Corea de Sur, líder en esta categoría, que invierte el 4,36% del PIB en esta área.
Aunque existe consenso entre políticos e investigadores sobre la importancia de elevar esta inversión, el tema vuelve a generar polémica todos los años, con la discusión de la Ley de Presupuestos del Sector Público.

Según un informe de la Unidad de Asesoría Presupuestaria del Senado, que analizó cada partida presupuestaria en los distintos ministerios destinada a ciencia, tecnología e innovación (CTI), el Presupuesto 2018 muestra una reducción de 2,2%.

El documento señala que en 2017, los recursos bajo el concepto de CTI ascendieron a $ 697.982 millones, los que en 2018 serían de $ 682.543 millones, una reducción de $ 15.439 millones (2,2% menos).

El trabajo dice que los ministerios en los que se aprecian las mayores bajas son Transportes y Telecomunicaciones (-58,6%), Secretaría General de la Presidencia (-29,5%) y Medio Ambiente (-22,2%).

Sin embargo, la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica (Conicyt) asegura que en materia científica sí hay un aumento. Por ejemplo, en el Fondo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (Fondecyt), con un crecimiento de 2,4% en relación a 2017 (133.407.622 millones a 136.567.236 millones). También hay alzas en el Programa de Inserción de Investigadores, de 9% (5.858.810 millones a 6.385.278 millones) y en el Programa Explora, de un 3,5% (5.946.919 millones a 6.152.119 millones).

Pero el crecimiento en estos tres programas, indica el senador Guido Girardi, no constituyen el total de recursos destinados a CTI en el país. “Estos tres programas totalizan para 2018 $ 149.107 millones, equivalentes al 21,8% del total de recursos que el informe identifica como relacionados a CTI”.

Jorge Babul, presidente del Consejo de Sociedades Científicas de Chile, califica el monto como “una burla”, en un escenario en el que se tiene la intención de instalar un Ministerio de Ciencia y Tecnología.

Pero también hay otro problema, dice Babul: la disminución de 25% de los recursos que se pueden repartir para los concursos Fondecyt en 2018. “Aun cuando el presupuesto de Fondecyt subió aproximadamente 3%, los investigadores jóvenes sólo pueden postular a los proyectos de iniciación (uno de los fondos incluidos en Fondecyt) una vez en la vida, y hemos tenido una disminución en ese presupuesto. Los postulantes a estos fondos han bajado de 630 a 517, y podrían bajar a 450”.

Para Luis Larrondo, director del Núcleo Milenio de Biología Fúngica Integrativa y Sintética, si no se invierte seriamente en el desarrollo científico y tecnológico, el presupuesto siempre será insuficiente. “Somos el país que menos invierte de la Ocde. Hace años hablamos de llegar a una inversión para CIT de 1% del PIB, pero aún estamos dándonos vuelta cerca del 0,35%. Nos falta mucho y confiamos en que el Estado de Chile pueda hacer cambios presupuestarios con visión de futuro”.

Alexis Kalergis académico de la U. Católica y director del Instituto Milenio en Inmunología e Inmunoterapia, indica que más allá de si existen agencias que hayan aumentado sus recursos, son alzas marginales y lo que Chile necesita es una señal clara de fortalecimiento de la ciencia.

La autoridad necesita mostrar coherencia, dice Kalergis, entre el interés de fortalecer la ciencia a través de comisiones, la implementación de un proyecto de ley del ministerio de ciencia, y Ley de Presupuesto 2018.

Que se den estas diferencias y se discuta el tema es favorable, dice Natalia Muñoz, de Ciencia con Contrato, que señala que el anhelo es alcanzar el 1% del PIB. “Es bueno, porque la comunidad científica está pidiendo mejoras. Pero no basta con pedir dinero para investigaciones que no les sirven a los chilenos, no es solo pensar en los propios intereses. Hay que ver las necesidades reales para que la gente valore ese trabajo, que tenga un impacto en sus vidas”.

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